El Monte Saint-Michel está situado en el centro de una bahía de 40.000 hectáreas, atravesada por tres ríos –el Couesnon, el Séey el Sélune– y barrida dos veces al día por las mareas. Las mareas dependen de la atracción de la Luna que eleva la superficie de los mares y los océanos así como la configuración de algunas costas, algunas de las cuales, como la bahía del Monte Saint Michel, acentúan la amplitud de las mareas. Cuando la atracción de las mareas de la Luna es mayor, en la fase de luna llena, nos encontramos en el período de mareas vivas que dan lugar a las grandes mareas. Entonces, recorre más de 15 kilómetros, desde su punto bajo en el litoral hasta el Monte Saint-Michel, repitiendo dos veces al día este movimiento incesante.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La Gran Playa
Paseos por la bahía
Unos 100 km de costas rodean la bahía del Monte Saint-Michel. Las islas, los acantilados, las playas y las dunas forman una sucesión de zonas con una gran diversidad de flora y fauna. Un recorrido por el litoral de Cotentin nos reserva unas vistas increíbles del Monte y de la bahía –en especial entre Granville y Carolles– y nos ofrece la oportunidad de hacer agradables excursiones entre los pólderes y los arenales. Para disfrutar plenamente de todos estos paisajes conviene pasarse antes por la Casa de la Bahía de Genêts.
La Bahía de Mont de Saint-Michel
La Bahía del Monte Saint-Michel es una extensa zona comprendida entre los departamentos de Ille-et-Villaine Manche (Francia), alrededor del Monte Saint-Michel.
La característica más notable de la bahía son sus impresionantes mareas, capaces de convertirla en unas horas en una gigantesca playa de varios kilómetros de ancho. Al subir la marea, las aguas recuperan su sitio hasta rodear completamente al monte y convertirlo de nuevo en una isla.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Sistema de trasporte
viernes, 3 de diciembre de 2010
Interior de la Abadia
La Abadía del Mont-Saint-Michel es un monumento único; su plano no puede compararse a ningún otro monasterio. Teniendo en cuenta la forma piramidal del Monte, los contratistas de la Edad Media dispusieron los edificios en torno al peñasco granítico.
La iglesia abacial, situada en la cima, reposa sobre criptas que crean una plataforma capaz de soportar el peso de una iglesia de 80 m. de largo.
El edificio de la Maravilla, frecuentemente evocado como florón de la arquitectura de la abadía, es el testimonio de la maestría arquitectónica de los constructores del siglo XIII, que lograron apoyar sobre la pendiente del peñasco dos cuerpos de edificios de tres pisos.
Disposiciones técnicas precisas permitieron esta realización. En la planta baja, el estrecho colateral (nave lateral de la nave de un edificio) de la bodega sirve de apuntalamiento. A continuación, se superponen los soportes de los dos primeros niveles del edificio occidental.
Finalmente, las estructuras son cada vez más ligeras a medida que se avanza hacia la cima. En el exterior, el edificio se sostiene por potentes contrafuertes (pilares elevados en saliente contra un muro para apoyarlo). Las salas fueron dispuestas en torno a las actividades de la oración y del trabajo, respetando el principio de la clausura, es decir, el espacio reservado a los monjes. De este modo, fieles a este principio, las salas destinadas a recibir a los laicos se instalaron en la planta baja y primer piso de la Maravilla.
La evolución del gótico es especialmente apreciable en todos los edificios del Monte.
Así pues, dos grandes imperativos prevalecieron durante la construcción de la abadía: las exigencias de la vida monástica y las dificultades topográficas.
Su construcción fue una auténtica proeza, ya que hubo que traer la piedra desde Bretaña o las islas Chausey.
Abadía de Mont de Saint-Michel
En el año 709, como consecuencia de una aparición, Aubert, obispo de Avranches, decide construir una capilla y traer sacerdotes para que recen al arcángel San Miguel en una roca desierta, batida por las mareas, denominada Monte «Tombe».
En el 966, se instalan allí unos monjes benedictinos y construyen una inmensa iglesia en lo alto de la roca para acoger a los numerosos peregrinos.
En el siglo XIII se construyen nuevos edificios con seis magníficas salas denominadas La Maravilla.
En el siglo XV, tras el hundimiento del coro románico de la iglesia abacial, se edifica un nuevo coro de estilo gótico flamígero.
La visita de la abadía del Mont Saint Michel le hará descubrir este conjunto arquitectónico único en la Edad Media y sus tres estilos de construcción: románico, gótico y gótico flamígero.
martes, 30 de noviembre de 2010
Le Mont d´Saint-Michel
El Monte Saint-Michel está situado en el centro de una bahía de 40.000 hectáreas, atravesada por tres ríos –el Couesnon, el Séey el Sélune– y barrida dos veces al día por las mareas.
Las mareas dependen de la atracción de la Luna que eleva la superficie de los mares y los océanos así como la configuración de algunas costas, algunas de las cuales, como la bahía del Monte Saint Michel, acentúan la amplitud de las mareas.
Cuando la atracción de las mareas de la Luna es mayor, en la fase de luna llena, nos encontramos en el período de mareas vivas que dan lugar a las grandes mareas. Entonces, recorre más de 15 kilómetros, desde su punto bajo en el litoral hasta el Monte Saint-Michel, repitiendo dos veces al día este movimiento incesante.
Resulta un maravilloso espectáculo de la naturaleza, pero también es peligroso para los imprudentes que se aventuran en la bahía, víctimas de la brusca subida de las olas «a la velocidad de un caballo al galope» y de las arenas movedizas.
Desde la Edad Media, los peregrinos del Monte Saint-Michel, conscientes del peligro, hablan del Monte Saint-Michel «con el peligro del mar». En la actualidad, otro peligro amenaza el Monte Saint-Michel «con el peligro de las tierras».
La Mère Poulard
Érase una vez la bonita historia de una mujer valiente y con talento y de una madre cocinera que dejó una huella profunda en la gastronomía francesa. Annette Poulard, que recibirá el sobrenombre de la Mère Poulard, formará parte de la historia y del patrimonio del Monte Saint-Michel.
Nacida en 1852, Annette tiene veinte años cuando el Monte Saint-Michel se abre de nuevo al mundo después de haber sido una terrible prisión desde la Revolución francesa de 1789.
También en esta época, la joven Annette dice sí al hijo del panadero del Monte Saint-Michel, Victor Poulard, que será su compañero fiel y discreto a lo largo de su vida, una existencia que Annette Poulard decide consagrar a sus dos grandes pasiones, la cocina y el Monte Saint-Michel.
La tradición de hospitalidad es milenaria en el Monte Saint-Michel : desde la Edad Media, los habitantes del Monte Saint-Michel –los "montois"– acogen a los peregrinos en sus posadas donde estos encuentran refugio y sustento.
Así, de forma muy natural, Annette y Victor abren su posada en 1888 para acoger a los peregrinos y a los amantes de la gastronomía que se dirigen para degustar la cocina de la que a partir de ahora pasará a llamarse la «Mère Poulard».
Callejuelas de Mont de Saint Michel
Cada tarde, cuando cae la noche, el Monte Saint-Michel se ilumina: un espectáculo mágico que hay que descubrir en los alrededores del Monte Saint-Michel, en las murallas y en las callejuelas de la ciudad medieval.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Saint Michel
Coronando la abadía de Mont de Saint-Michel se encuentra una estatua de San Miguel Arcángel colocada en la cumbre de la iglesia abacial que se erige a 170 metros por encima de la orilla.
Los numerosos edificios del lugar son clasificados, individualmente, en calidad de monumentos históricos (la iglesia parroquial desde el 1909, por ejemplo) o inscritos en el inventario suplementario de los monumentos históricos. El conjunto está catalogado como un Grand site national de Francia.
Declarado monumento histórico en 1862, el Monte Saint-Michel figura desde 1979 en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la declaración de la UNESCO están incluidos también la bahía y el antiguo molino de Moidrey, situado a unos cuatro kilómetros tierra adentro.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
La Bahia de Mont de Saimt-Michel
Desde la abadía, una sintonía perfecta entre el arte románico y el gótico flamígero, la panorámica de la bahía es espléndida y mutante, según el tiempo y según el aspecto del arenal, cubierto y descubierto al ritmo de las mareas. Paisajes marítimos de dunas y hierba baja alternan con los paisajes de bocage. Cuando sube el mar, una ola de 25 km de anchura avanza «a la velocidad de un caballo al galope» entre las puntas de Cancale y Granviell. Esa circunstancia añadida a la existencia de arenas movedizas convierten la bahía en un lugar especialmente peligroso, sometido a las mayores mareas de Europa. A pesar de ello, existen visitas guiadas totalmente seguras.